• 27 de febrero de 2026 5:32 PM

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En un mundo saturado de información, donde las redes sociales dictan el ritmo de lo que «importa», es crucial reflexionar sobre nuestras prioridades colectivas. ¿Por qué dedicamos horas a tendencias virales intrascendentes mientras ignoramos escándalos que involucran abuso de poder, corrupción y violaciones sistemáticas de derechos humanos? Este artículo explora cómo fenómenos como los «therians» jóvenes que se identifican con animales y generan debates superficiales actúan como distracciones perfectas, eclipsando casos como el de Jeffrey Epstein, que revelan las entrañas oscuras de las élites globales. Al final, compararemos esto con la «amnesia» social en Colombia, donde figuras controvertidas como Sandra Ramírez siguen en posiciones de poder pese a acusaciones graves.

La Importancia de Enfocarnos en lo que Realmente Importa

En una era de sobrecarga informativa, discernir entre lo efímero y lo trascendental no es solo una habilidad, sino una responsabilidad cívica. Noticias como el caso Epstein no son mero chisme: exponen redes de trata sexual, abuso de menores y complicidad de poderosos, lo que podría impulsar reformas legales, accountability y protección para víctimas vulnerables. Ignorarlas equivale a perpetuar la impunidad. Sin embargo, la sociedad parece preferir el escapismo: algoritmos que premian lo viral y lo controvertido, como videos de adolescentes «enfermos de la cabeza» ladrando o corriendo en cuatro patas, generan clics infinitos sin exigir reflexión profunda. Esto no solo distrae, sino que trivializa el sufrimiento real, permitiendo que problemas sistémicos se perpetúen en la sombra.

Una Crítica a la Distracción Colectiva: Therians vs. Realidades Aberrantes

Imagina esto: mientras el Departamento de Justicia de EE.UU. libera millones de páginas de documentos sobre Epstein en enero de 2026 incluyendo evidencias de abusos sexuales a menores, logs de vuelos y comunicaciones con figuras como Donald Trump, Bill Clinton y otros del poder, las redes explotan con el «fenómeno therian». Jóvenes disfrazados de lobos o gatos, dominan TikTok y X, generando debates absurdos sobre identidad y salud mental. ¿Coincidencia? El timing es sospechoso: justo cuando surgen detalles horrendos de Epstein, como víctimas de 14 años forzadas a «masajes» que escalaban a violaciones, la conversación pública se desvía a algo inofensivo y memeable.

Esta preferencia por lo irrelevante no es inocente. Refleja una sociedad adormecida por el entretenimiento digital, donde el enojo fugaz por un video viral reemplaza la indignación sostenida por injusticias reales. Mientras Trump y sus aliados niegan implicaciones (pese a menciones en logs de vuelos), la gente debate si los therians necesitan terapia en vez de exigir investigaciones. Es una cortina de humo perfecta: distrae del horror de élites intocables, permitiendo que el statu quo persista.

La Amnesia Social en Colombia: Un Paralelo Impactante

Este fenómeno no es exclusivo de lo global; en Colombia, sufrimos una «amnesia» colectiva similar, donde escándalos graves se diluyen en medio de distracciones cotidianas. Mientras la sociedad debate tendencias virales o chismes políticos menores, figuras como Sandra Ramírez exguerrillera de las FARC, ahora senadora por el Partido Comunes ocupan cargos públicos pese a acusaciones horrendas de abusos durante el conflicto armado. Víctimas como Deisy Guanaro han relatado públicamente cómo, a los 12 años, Ramírez las hacía desfilar frente al secretariado de las FARC (borrachos y listos para «elegir» a quiénes abusar sexualmente). Otra víctima, Johanna, asegura que Ramírez sabía de los vejámenes contra menores reclutados forzosamente, seleccionándolas como «carnada» para líderes guerrilleros, incluyendo violaciones repetidas.

Esta «amnesia» es paralela al caso Epstein: en Colombia, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) investiga el macrocaso 07 sobre reclutamiento forzado y crímenes sexuales en las FARC desde 2019, pero sin sentencias firmes contra máximos responsables. Ramírez, pareja sentimental de Iván Márquez y delegada en los diálogos de La Habana, enfrenta indagaciones en la Corte Suprema por amenazas a víctimas, pero sigue en el Congreso. ¿Por qué no genera el mismo escandalo que un therian viral? Porque, al igual que en EE.UU., preferimos olvidar el horror de gente inmunda gobernándonos para no confrontar la corrupción sistémica.

Los Detalles del Caso Epstein

El caso de Jeffrey Epstein es un laberinto de abuso y poder. Desde los 2000s, Epstein operaba una red de trata sexual, reclutando niñas vulnerables (muchas de 14-17 años) con promesas de dinero por «masajes» que derivaban en violaciones. Su cómplice, Ghislaine Maxwell, convicta en 2021, ayudaba en el reclutamiento y participaba en abusos. Propiedades como su isla Little St. James eran escenarios de orgías y esclavitud sexual, con cámaras ocultas para posible chantaje.

Los archivos liberados en 2026 (más de 3.5 millones de páginas, 2.000 videos y 180.000 imágenes) revelan detalles aberrantes: víctimas drogadas, amenazadas y «prestadas» a poderosos; logs de vuelos en el «Lolita Express» con menores; y evidencias de una red global. Políticos estadounidenses involucrados incluyen:

  • Donald Trump: Aparece en logs de vuelos y testimonios (una víctima alega abuso a los 13 años). Epstein era su amigo social en los 90s.
  • Bill Clinton: Mencionado en correos y vuelos (más de 20 veces), aunque niega conocimiento de abusos.
  • Otros: Bill Gates (reuniones de negocios), Príncipe Andrew (despojado de títulos por alegaciones de abuso), Les Wexner (financiero de Epstein), y figuras como Noam Chomsky o Woody Allen en comunicaciones.

No todos implican culpabilidad directa, pero destacan la proximidad al horror sin consecuencias inmediatas.

Un Llamado a Despertar

Al final, esta cortina de humo ya sea therians o amnesia colectiva no es casual: beneficia a los poderosos que prefieren que nos distraigamos con lo absurdo. Pero el cambio empieza con nosotros: prioricemos la verdad, exijamos justicia para víctimas de Epstein o las FARC, y usemos las redes para amplificar lo grave, no lo banal. Si no, seguiremos en un ciclo de impunidad, donde élites como Trump o Ramírez prosperan mientras el mundo mira para otro lado. ¿Estás listo para cambiar el foco? La historia nos juzgará por lo que ignoramos.

Por Lizy

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