• 21 de febrero de 2026 6:08 PM

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Jorge Enrique Castillo no es un político de carrera ni un oportunista de escritorio. Es un mayor retirado del Ejército Nacional, con una trayectoria de servicio ejemplar que lo convierte en uno de los perfiles más preparados para enfrentar los desafíos reales del país. Hasta octubre de 2023 sirvió activamente en las Fuerzas Armadas, especializándose en inteligencia y contrainteligencia. Fue comandante de la Unidad Estratégica del Batallón de Frontera N.º 5 y participó en la elaboración de manuales clave para estas áreas. Sus colegas lo reconocen como una verdadera eminencia en inteligencia militar, con 19 años de experiencia en inteligencia y 12 en contrainteligencia. Hoy, en reserva activa, decide dar el paso a la política porque sabe que la seguridad nacional y ciudadana no se resuelve con discursos bonitos, sino con acción decidida y conocimiento profundo.

Padre de familia, deportista apasionado (incluso campeón panamericano en triatlón), patriota de corazón y con una maestría en Estudios Operacionales, Castillo representa a los veteranos que han servido al país y ahora quieren servir desde el Congreso. Su candidatura por el Partido Conservador (lista 105, Bogotá) es un grito de renovación: llega para romper con las «castas politiqueras» y traer sentido común, orden y libertad.

Propuestas que sí resuelven los problemas de Colombia

Castillo tiene claro que la prioridad número uno es la seguridad y la justicia, porque sin ellas no hay nada: ni inversión, ni empleo, ni tranquilidad para las familias. Sus propuestas son directas y efectivas:

  • Mano dura contra la delincuencia: Propone el libre porte de armas para ciudadanos responsables (con controles estrictos, como en países que han reducido la criminalidad) y la creación de juzgados exprés para que los delincuentes no queden libres por tecnicismos. En un país donde la impunidad reina, estas medidas devolverían la confianza en la justicia y disuadirían el crimen organizado y la violencia urbana.
  • Educación libre y de calidad: Defiende los vouchers educativos para que las familias elijan el mejor colegio para sus hijos, sin que el Estado imponga un pensum único que incluye es adoctrinamiento ideológico. Esto potenciaría el talento individual, fomentaría la competencia sana entre instituciones y sería una verdadera herramienta de movilidad social. ¡Imagina a los niños recibiendo la educación que merecen, no la que impone la burocracia!
  • Movilidad urbana eficiente: En Bogotá, el caos vial es insoportable. Castillo impulsa alianzas público-privadas, reducción de burocracia y alivio en impuestos y restricciones como el pico y placa. Su enfoque en infraestructura vial y menos trabas estatales mejoraría la calidad de vida, impulsaría la economía y reduciría el estrés diario de millones de capitalinos.
  • Estado mínimo y economía libre: Aboga por un Estado más pequeño y eficiente: bajar el IVA, eliminar impuestos nuevos, recortar sueldos excesivos de congresistas y burocracia, y combatir la corrupción con sanciones duras (incluyendo la «muerte política» para corruptos). Esto liberaría recursos para los colombianos que trabajan y emprenden, fomentando la libre empresa y el crecimiento real.
  • Valores conservadores y familia: Defiende la familia tradicional, rechaza diálogos con grupos armados que solo buscan perpetuar el conflicto, y prioriza el orden público y la paz con justicia. Su visión es de una Colombia próspera, libre y unida bajo principios de trabajo honesto y respeto.

Estas ideas no son extremas: son sentido común para millones de colombianos cansados de inseguridad, altos impuestos y un Estado ineficiente. Castillo entiende que la verdadera transformación viene de la libertad individual, el orden y la reducción del intervencionismo estatal.

Sobre las «polémicas»: ruido mediático y exageraciones

Claro, en campaña siempre aparecen críticas y videos sacados de contexto que buscan desacreditar a quienes desafían el statu quo. Algunos clips virales muestran acciones de limpieza de vandalismo en espacios públicos o respuestas firmes ante provocaciones, pero se exageran como «intimidación» para generar escándalo. En realidad, son expresiones de frustración legítima ante el abandono de parques, universidades y calles por microtráfico y desorden. Castillo no promueve violencia: denuncia la que ya existe y propone soluciones reales. Es típico de la política polarizada: cuando alguien habla claro y actúa, le lanzan montajes o interpretaciones malintencionadas para distraer del fondo. Lo importante es su trayectoria limpia, su expertise en seguridad y sus propuestas concretas.

Jorge Enrique Castillo es el candidato que Colombia necesita: un hombre de acción, con experiencia probada en defensa de la patria, que llega a la camará para defender la libertad, la seguridad y la prosperidad de todos. Si quieres un cambio de verdad, con orden, familia y oportunidades reales, el número 105 del Partido Conservador por Bogotá es la opción ideal.

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