El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló esta semana que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Colombia experimentó un incremento mensual de 1,18% en enero de 2026, impulsando la inflación anual a 5,35%. Esta cifra representa un aumento de 0,25 puntos porcentuales respecto al cierre de diciembre de 2025 (5,10%) y supera ligeramente la registrada en enero de 2025 (5,22%). Aunque el dato quedó por debajo de algunas proyecciones más pesimistas (como el 5,40% estimado por Asobancaria), confirma un arranque de año con presiones inflacionarias más intensas de lo esperado, alejando al país de la meta del Banco de la República (BanRep), que apunta a un rango de 3% a 1%
Las Causas Detrás del Aumento: Salario Mínimo y Presiones Cotidianas
El repunte de enero se explica principalmente por ajustes anuales típicos del primer trimestre, como el incremento de tarifas reguladas, contratos y matrículas educativas. Sin embargo, un factor clave ha sido el histórico aumento del salario mínimo en un 23% para 2026, decretado por el Gobierno de Gustavo Petro, elevándolo a $2.000.000 incluyendo el auxilio de transporte. Este ajuste, aunque busca mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, ha generado un efecto dominó en precios indexados, como arriendos, servicios públicos y bienes de consumo básico.
Según el DANE, seis divisiones de gasto superaron el promedio nacional:
- Restaurantes y hoteles: +2,94% mensual, impulsado por comidas en establecimientos (+3,36%) y bebidas calientes (+2,78%).
- Transporte: +2,14%, con alzas en vehículos (+8,10%), transporte urbano (+5,11%) y peajes (+3,50%).
- Bebidas alcohólicas y tabaco: +1,79%.
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: +1,66%, destacando la carne de res y derivados.
- Muebles y artículos para el hogar: +1,50%.
- Salud: +1,21%.
Los mayores aportes al IPC mensual provinieron de comidas fuera del hogar (0,26 puntos), transporte urbano (0,24 puntos) y carne de res (0,06 puntos). En contraste, caídas como el transporte aéreo (-11,40%) moderaron el impacto.
A nivel territorial, ciudades como Bucaramanga, Ibagué y Manizales registraron las variaciones mensuales más altas, mientras que Pereira y Bucaramanga lideraron en términos anuales. En Antioquia, donde reside una porción significativa de la población urbana, el impacto se siente especialmente en el transporte y la alimentación, agravando el costo de vida en Medellín y alrededores.
Impacto en el Bolsillo: Una Carga para los Hogares Vulnerables
Este incremento inflacionario golpea directamente a los hogares de ingresos bajos y medios, donde el gasto en alimentos, transporte y comidas fuera del hogar representa una mayor proporción del presupuesto. Expertos como los de Portafolio destacan que «la inflación está subiendo y afecta a los más vulnerables», exacerbando desigualdades en un país donde la pobreza monetaria aún ronda el 33%. El «corrientazo» (almuerzo típico) y el transporte público, esenciales para millones, han visto alzas que erosionan el poder adquisitivo ganado con el salario mínimo.
Proyecciones indican que la inflación podría cerrar 2026 entre 6% y 7,2%, lo que sumaría al menos siete años consecutivos fuera del rango meta del BanRep. Esto podría forzar al banco central a elevar tasas de interés posiblemente hasta 12% a mediados de año, encareciendo créditos y frenando el crecimiento económico, estimado en solo 2,6% para 2026.
¿Un «Tiro al Pie» en la Política Económica?
El Gobierno de Gustavo Petro ha enfrentado duras críticas por el manejo de la inflación, particularmente por el agresivo aumento del salario mínimo, calificado por analistas como un «tiro al pie» que ha disparado expectativas inflacionarias. Fuentes como Infobae argumentan que esta decisión «sorpresiva e imponente» ha retrasado el retorno a la meta inflacionaria hasta al menos 2027, perpetuando un ciclo de altos precios que impacta desproporcionadamente a los pobres precisamente el sector que el gobierno busca proteger.
Además, la alta indexación de la economía colombiana donde precios se ajustan automáticamente al IPC o salario mínimo agrava el problema, como señalan expertos de Bloomberg Línea. Críticos como los de Semana y DAVIbank proyectan que esto podría llevar a una inflación superior al 6,5% a fin de año, obligando a ajustes fiscales dolorosos, más impuestos y menor inversión social. La deuda pública disparada, otra herencia criticada, complica el panorama, con efectos en la tasa de cambio y mayor inflación importada.
