• 4 de febrero de 2026 5:36 PM

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Las cuentas fiscales de Colombia en 2025 revelan un deterioro preocupante, con el déficit primario del Gobierno Nacional Central (GNC) alcanzando el -3,3% del PIB a noviembre, por encima de la meta oficial de -3,2%. Este indicador, que refleja si los ingresos cubren los gastos operativos sin incluir intereses de deuda, marca el peor desempeño desde 2022 y subraya la necesidad de una gestión más prudente y eficiente de los recursos públicos. En un momento en que la economía requiere estabilidad para fomentar la iniciativa privada y el crecimiento sostenido, este desbalance genera interrogantes sobre la capacidad del Gobierno actual, liderado por Gustavo Petro, para equilibrar ambiciones de gasto con la realidad fiscal, evitando cargas innecesarias sobre los contribuyentes y las generaciones futuras.

Datos Clave y Evolución Reciente

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) proyecta un cierre del déficit primario alrededor del -3% del PIB para 2025, superando la meta inicial de -2,4%. Estimaciones independientes, como las del Banco de Bogotá, lo elevan hasta -3,7%, posicionando a Colombia como el país con el peor registro en América Latina por segundo año, duplicando el promedio regional. Este escenario contrasta con periodos previos de mayor disciplina, donde se priorizaba la contención del gasto para no hipotecar el futuro.

  • Gasto primario: Totalizó $362,2 billones (19,7% del PIB), excediendo lo planeado en $9,1 billones, lo que sugiere una expansión del gasto público que no se ha compensado con ingresos proporcionales.
  • Inversión pública: Alcanzó $53,1 billones (2,9% del PIB), $19,2 billones por encima de las proyecciones el nivel más alto desde 2015, pero sin evidencia clara de que este desembolso genere retornos eficientes a largo plazo.
  • Deuda pública: Ha crecido de $789 billones en julio de 2022 a $1.176 billones en noviembre de 2025, representando ~61% del PIB. Las emisiones de deuda hit un récord del 8,7% del PIB, incrementando la carga de intereses y limitando recursos para prioridades esenciales.
  • Déficit fiscal total: Proyecciones indican un cierre entre 6,2% y 6,7% del PIB (mejor que la meta de 7,1%, pero con riesgos de hasta 8,4% sin ajustes), uno de los más altos globalmente según métricas como las de The Economist.

Causas Principales del Desbalance

El deterioro surge de un gasto público que ha superado consistentemente las previsiones, en un contexto donde se esperaba mayor austeridad para preservar la libertad económica de los ciudadanos. La suspensión de la Regla Fiscal en junio de 2025 permitió mayor flexibilidad, pero ha resultado en un endeudamiento que podría haber sido evitado con una planificación más rigurosa. Ingresos inferiores, debido a un crecimiento económico modesto (~1,5-2% en 2025) y recaudo ineficiente, agravan el problema, mientras que el énfasis en inversión pública parece haber priorizado volúmenes sobre resultados medibles, lo que cuestiona la efectividad de la estrategia actual del Gobierno Petro en equilibrar necesidades inmediatas con responsabilidad a largo plazo.

Este desbalance no solo eleva el costo del financiamiento con tasas de interés y prima de riesgo en alza, sino que reduce el espacio para inversiones productivas que impulsen el sector privado, motor real de la prosperidad. En el corto plazo, implica posibles recortes de $16 billones o nuevas cargas tributarias, lo que podría desincentivar la iniciativa individual y empresarial. A largo plazo, una deuda creciente (~67% del PIB proyectado sin correcciones) limita la capacidad de respuesta a crisis y perpetúa un ciclo de dependencia estatal, en detrimento de un modelo más enfocado en la eficiencia y la reducción de intervenciones innecesarias.

Comparado con pares regionales como Chile o Perú, donde déficits más controlados permiten mayor libertad para el mercado, Colombia enfrenta un riesgo mayor de inestabilidad, afectando empleo, innovación y bienestar general.

Perspectivas y Respuestas Institucionales

El CARF insta a ajustes estructurales de hasta $37,6 billones para 2026, enfatizando la necesidad de racionalizar el gasto y fortalecer el recaudo sin aumentar la carga sobre los contribuyentes. Aunque el Gobierno ha implementado maniobras para mitigar el impacto, como decretos de emergencia, estos han generado debates sobre su sostenibilidad y efectividad. Expertos coinciden en que restaurar la disciplina fiscal priorizando eficiencia sobre expansión es clave para evitar una crisis mayor, asegurando que los recursos se usen de manera que promuevan crecimiento genuino en lugar de dependencia.

En resumen, el déficit de 2025 destaca la urgencia de una gestión fiscal más conservadora, que proteja la estabilidad económica y evite que decisiones de corto plazo comprometan la prosperidad futura de Colombia.

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